29 may 2011

Enterrada viva para "lavar el honor" de la familia.

Turquía

Unos padres turcos sepultan a su hija, de 16 años, porque salía con chicos
El padre y el abuelo de la joven han sido detenidos por el crimen
Una joven, de 16 años, ha sido enterrada viva en Turquía para "lavar el honor" de la familia. Sus allegados sospechaban que la muchacha salía con chicos y los propios parientes fueron los que pusieron fin a la situación. Según los médicos forenses que han examinado el cadáver de Medine Memi, como así se llamaba la chica, fue sepultada en vida en una fosa de dos metros de profundidad con las manos atadas. El padre y el abuelo de la joven han sido detenidos por su presunta impli-cación en el crimen.

Según la agencia turca Anadolu, la víctima es Medine Memi, tal y como han confirmado los resultados de la autopsia.
Un médico que ha preferido mantener el anonimato ha informado que el cuerpo de Medine "fue encontrado en posición espiritista, en una fosa profunda de dos metros, y los exámenes revelaron la presencia de tierra en los pulmones y en el estómago, cosa que demuestra que fue sepultada viva".
"La joven tenía las muñecas atadas, y estaba viva y conciente al momento del delito", ha asegurado el responsable del Instituto de Medicina Legal de la ciudad de mayoría kurda de Malatya, en Anatolia sur-oriental, cerca de Kahta, donde se cometió el crimen.
El cadáver fue enterrado en el jardín de la casa de sus padres en diciembre de 2009, después de que su desaparición fue denunciada un mes antes.
Por la muerte de Medine Memi han sido detenidos el padre y el abuelo, que no han hecho ningún tipo de declaración, mientras las investigaciones continúan. EPF
Hasta aquí la noticia. Éstos son los comentarios que nos sugirieron:
Un hombre anduvo cavando en el corral de su casa. En el hoyo enterró a una chica. Esta chica era su hija. Y estaba viva. Esto sucedió ayer. A la vuelta de la esquina: en Turquía, donde se ve que las costumbres, por brutales que sean, prevalecen sobre los derechos humanos más elementales. Nuestros vecinos arrebatan a sus mujeres el derecho a la vida. La adolescente se debatía entre la vida y la muerte, sepultada bajo tierra, ésta se le fue acumulando en los pulmones, hasta que quedaron completamente atascados, provocando un definitivo adiós a la primera, una eterna visita al abandono. Pero no todas pierden la vida muriendo, no. A otras se la roban sin darles la muerte a cambio. Hay pulmones que no se ahogan, corazones cuyos latidos no cesan y que, sin embargo, lo hacen por pura rutina, viviendo la vida de otros, desconociendo la suya propia.
Elisa Vera Cabello, 4º ESO C
ENTERRADO NUESTRO HONOR
Horrible, escalofriante, inhumano, denigrante, desolador… Así me gustaría poder colectivizar la opinión de este hecho, pero no puedo; los crímenes de honor se ven con mejores ojos en muchos países que el cabello de una mujer.
Estos países que hacen, desde mi punto de vista, frecuente abuso de la misoginia, castigan a las mujeres por salir con hombres, salir solas a la calle, hablar con desconocidos o, sin ser políticamente correctos, por el simple hecho de ser mujeres. Pero eso es así, ellas no son iguales, ellas son inferiores porque así se ha estipulado.
El extremismo y la radicalización de las creencias religiosas machistas, en mi opinión, son el detonante de la degradación y la destrucción de la moral humana, que puede conducirte hasta el ex-tremo inmoral de matar a tu propia hija. Machismo y religión se unen y se apoyan para hacer inferior a la mujer y llegar a humillarla y a hundirla hasta varios metros bajo tierra.
Estos crímenes de honor, así como lapidaciones o ablaciones de clítoris están a la orden del día en innumerables países donde las mujeres son un mueble más en la casa con etiqueta de identidad, y no está permitido que éstas salgan con hombres, a la par que está aceptada la poligamia masculina.
No se puede hablar de avances, la sociedad no puede permitirse hablar de progreso cuando todavía existen tantos lugares que utilizan los principios básicos de los derechos humanos como papel higiénico.
Medine Memi está muerta, con los pulmones llenos de tierra y enterrada a varios metros en un jardín, y nuestro honor, el honor humano, el honor de la sociedad, yace junto a ella.
Inés Sánchez Nieto, 4º ESO C 

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